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Diferido o contado: ¿cómo sacarle provecho a la tarjeta de crédito?

Las familias que elaboran un presupuesto y organizan su economía son capaces de ver un valor muy positivo a las deudas generadas con las tarjetas de crédito. Estas sirven para adquirir bienes o servicios que mejoran visiblemente su calidad de vida y que pueden disfrutar de forma adelantada.

En Ecuador, el 40% de los pagos realizados por los tarjetahabientes del Banco de Guayaquil son de contado, mientras que el 60% restante son diferidos o por crédito rotativo. Ambas opciones poseen características que pueden aprovechar los clientes para que los intereses no disminuyan su ingreso neto.

En el primer caso, la familia debe considerar sus gastos corrientes o recurrentes. Rodrigo Andrade, vicepresidente de Banca Personal y Tarjetas de Crédito del Banco de Guayaquil, explica que se trata de aquellos pagos que se efectúan mensualmente “todos los meses pagamos agua, luz, colegio o supermercado. Este es un gasto que no debe diferirse porque todos los meses se deben hacer y estarán dentro del presupuesto familiar”.

En este caso, que el cliente logre obtener en sus cuentas un interés positivo en lugar de negativo es sencillo. La clave está en utilizar la tarjeta de crédito para cancelar todos los consumos recurrentes, pero tener el orden suficiente para pagarlo a final del mes o el 15 del siguiente mes, según indique su estado de cuenta. “Cancelar de esta forma no genera intereses y permite aprovechar los beneficios de la tarjeta, como ganar puntos, millas y descuentos por los consumos” indica Andrade, quien aclara que “el que no se pague inmediatamente en efectivo no significa que ese dinero se lo use para otras cosas, sino para que lo ponga en una cuenta de ahorro que me genere rentabilidad y luego pague la tarjeta”.

Por otra parte, el diferido se debe destinar para gastos que no son recurrentes y que muchas veces superan los 1.000 dólares. Andrade cita como ejemplo la compra de una refrigeradora “no es algo que voy a comprar todos los meses, sino una vez. Lo más adecuado es diferir el gasto, pero pensando en el tiempo que me vaya a durar ese bien o servicio”.

Si se adquieren pasajes para el 2012 y se prevé que el próximo año se comprarán otros para un nuevo viaje, el número de meses a diferir este valor deberá ser de máximo doce meses para no acumular deudas cuando se realice la siguiente compra. Asimismo, se deben aprovechar las promociones de establecimientos y tarjetas para diferidos sin intereses.

Una familia puede ordenar su presupuesto e identificar cuáles de sus gastos diferir o no, lo cual ayudará a sus integrantes a crear un patrimonio familiar.