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Tecnología en cajeros automáticos mejora seguridad de las transacciones

En la década del noventa, Ecuador dio un gran paso en el autoservicio financiero. La llegada de los cajeros automáticos permitió a los clientes realizar transacciones bancarias sin necesidad de un funcionario, ni limitaciones de horarios.
Hoy en día, el parque de cajeros automáticos en el país asciende a 3.200 máquinas, de las cuales 750 pertenecen al Banco de Guayaquil. De ellos, un 70% corresponden a una tercera generación de dispositivos que permiten leer tarjetas con chip, en el que se encuentra la información del usuario y son casi imposibles de clonar, a decir de sus representantes.

Esto constituye el próximo paso tecnológico en este canal de autoservicio. Actualmente, se utilizan lectoras DIP, que permiten insertar la tarjeta de débito y retirarla sin inconvenientes, a diferencia del sistema de lectora motorizada -empleado hace diez años- que muchas veces retenía la tarjeta de los clientes. Cabe recalcar que a pesar de contar con esta tecnología, la incorporación del chip al sistema financiero ecuatoriano supondrá aún un proceso lento de migración entre uno y otro sistema.

Los cajeros del Banco de Guayaquil permiten realizar consultas, retiros, transferencias a cuentas propias, pagos de servicios básicos, citaciones, entre otras transacciones, en las que se incluye un servicio especial de remesas para pagos desde España. Estos poseen el 25% de participación en la red transaccional BanRed, que interconecta entre sí a diferentes entidades del sector.

Como parte de la innovación en tecnología y seguridad en las transacciones, los cajeros del Banco de Guayaquil poseen las siguientes particularidades:

Monitoreo en línea

La persona que usa el cajero automático es fácilmente identificada desde el momento que usa el servicio. Existen cuatro cámaras de seguridad que lo permiten, una está ubicada al frente del usuario y dirigida a su rostro, la segunda en la parte superior, la tercera enfoca desde abajo y la cuarta logra grabar el entorno del cliente y la zona donde se encuentra el dispositivo. Estas cámaras están controladas por una consola y las imágenes que captura pueden ser apreciadas en vivo.

Antiskimming

Es un dispositivo electrónico que detecta si algo o alguien está manipulando desde el exterior hacia el interior el cajero automático, para evitar la instalación de paneles, mascarillas o ranuras falsas con las que delincuentes clonan tarjetas. Este sistema está implementado en el 100% de los cajeros pertenecientes al Banco de Guayaquil y funciona de la siguiente manera: cuando se registra una manipulación, el sistema envía automáticamente una alerta y bloquea al cajero. Luego un equipo operativo se dirige al lugar para verificar lo sucedido.

Alerta de movimientos

Toda transacción que el cliente realiza por el cajero o a través de otros canales como banca virtual o celular es confirmada a través de un mensaje de texto o correo que recibe el usuario segundos después de efectuado el movimiento. Este aviso no solo pretende ser un comprobante, sino una alerta en caso de que el cliente no sea la persona quien haya realizado la transacción.

Antimalware

El cajero automático funciona como un computador, lo cual significa que basta con insertarle algún dispositivo para poder extraer toda la información. Para proteger los datos de los clientes, los cajeros poseen un sistema bajo el concepto de Antimalware. Este permite controlar la parte electrónica, detectar y bloquear cualquier forma de acceso y extracción de la información.

Comunicación

Banco de Guayaquil es la única entidad que posee un software de comunicación con sus clientes a través de sus cajeros automáticos. Mientras el usuario espera, se puede observar en su pantalla las campañas de seguridad de la entidad o la información de nuevos productos. Los mensajes pueden ser adaptados según el cliente que los utilice.

Cambio de clave

Cuando el cliente abre una cuenta, su tarjeta de débito posee una clave. Como primera norma de seguridad, el usuario debe cambiar esa clave en su primera transacción. Esta puede ser cambiada cuantas veces quiera el propietario de la tarjeta, sin embargo, el banco obliga a colocar un nuevo código una vez al año.